¡ILUSIóNATE!



 ¡Hay que ilusionarse! Con 50 por ciento de posibilidades  de que fuera para adelante y que las " piedras de mi camino" son de tamaño medio-grande y sin parar ¿por qué me iba a pasar algo bonito a mi? Yo era buena resolviendo, ayudando a los demás, poniendo orden....

¡Si, a ti también te pueden pasar cosas bonitas! ¡También te puedes encontrar un camino que no tenga tantas piedras o que sean más pequeñas!

   ¿Qué las cosas no van bien? Lo resolveras en el momento que toque (y si toca). Pero hay que apuntar a las estrellas. ¡Te mereces que te pasen cosas bonitas! Y todo llega...¡Vívelo! Es un momento único y es tuyo.

  En una formación de mis mundos raros, la profesora se me quedó mirando en un momento muy fijamente y me dijo "Tú eres una mimada del Universo, chica. Y no te has enterado." El mal genio que se me metió por dentro en ese momento sin decir una palabra. Ella sabía el momento tan duro que estaba pasando, que no me había tocado nada fácil ¿y yo era una mimada del Universo? "Sé que ahora no te lo crees, pero un día te acordarás de mis palabras."  En estos momentos de mi vida, me acuerdo de sus palabras cada noche. Tengo una casa donde cobijarme, comida de cierta calidad para alimentarnos, puedo disfrutar de la compañía de mis padres (aunque no ha sido un proceso fácil llegar a un punto común), un trabajo y tengo un niño sano y feliz. Soy una mimada del Universo (y las piedras en el camino siguen, que el mundo casa no está siendo fácil...pero estoy aprendiendo a trabajar la paciencia y a valorar las pequeñas cosas).

  ¿Tuve un embarazo fácil? No, la mayoría de embarazos y partos no son idílicos. Pero en realidad si fue un buen embarazo. Fuí yo la que estaba fatal, pero me controlaron enseguida y me dieron pautas para llevar todo lo mejor posible.

Fue un buen embarazo porque:
  • El bebé estaba bien. Tuve varias ecografías y todas, excepto la última que no comía, tuvieron buenas mediciones. Lo vi moverse  perfectamente y era algo especial.
  • Sentí a mi bebé un poco antes de los cuatro meses todos los días. Sabía que estaba bien aunque a veces mis músculos dolieran a rabiar (sobre todo al principio) y otras me agotaran sus saltos.
  • Al ser más de riesgo, hubo una gran vigilancia y yo muchas veces sólo tenía fuerzas para sentir. Para hacer esa conexión o vínculo.
Vas a aprender lo que es un amor incondicional que emana dentro de ti con una fuerza impresionante, pero también aparece un miedo que hay que aprender a gestionar.



Comentarios